¡Di adiós a la culpa y hola a la responsabilidad!

¿Cuántas veces te has sentido mal por algo que has hecho o has dejado de hacer y que ha causado daño a ti o a otras personas? Te puedes sentir triste, angustiado/a, o quizás puedes llegar a bloquearte o deprimirte, además de perderte el presente, tu presente, por seguir con tu mente en ese hecho o situación del pasado.

O puede que tengas tendencia a culpabilizar a los demás de hechos que has realizado tú, para eludir la responsabilidad y las consecuencias de dichas acciones, creyendo así que estás salvando la aceptación de los demás. Pero así no te vas a sentir mejor, ya que no estás siendo fiel a tus valores y principios.

Entonces, ¿qué puedes hacer? Puedes utilizar ese sentimiento de culpa para reflexionar, pedir perdón, aprender, crecer y convertirte en la persona que quieres ser. Así habrás cambiado el sentimiento de culpa por el de responsabilidad. Repara el daño que has hecho, con palabras y/o acciones. Y si la persona a la que queremos resarcir ya no está presente, podemos hacer algo en nombre de ella o podemos compensar a terceras personas.

Y después de asumir responsabilidades por lo que hiciste y reparar el daño, decide lo que vas a hacer para asegurarte de que tus actos futuros estén en armonía con tus principios. Entonces podrás perdonarte a ti mismo para liberarte del sufrimiento.

Es importante tener en cuenta el diferenciar entre la culpabilidad justificada, esa que sentimos cuando hemos cometido una falta con un perjuicio real a alguien, y la culpabilidad que se siente sin haber cometido una falta, como por ejemplo la persona que se siente culpable por la enfermedad de un ser querido, por no ser tan brillante como su hermano, por no visitar a sus padres más a
menudo, etc. Aquí también pueden entrar en juego frases que te repitieron una y otra vez cuando eras más pequeño/a, como “tienes que esforzarte más para ser como tu hermano” o “si no vienes a verme, me sentiré muy mal”. Quieren hacerte sentir culpable si no haces las cosas como ellos quieren o simplemente quieren aprovecharse de ti. Tú no tienes el poder de hacer feliz o infeliz a otra
persona. Ni ella a ti. Cada uno es responsable de lo que siente. No es la situación o las persona las que nos hacen infelices o sentirnos culpables sino lo que yo pienso de esa situación o de esas personas. Por eso es tan importante que nos hagamos responsables de nuestros actos, aprendiendo a tomar contacto con nosotros mismos. Así sentiremos que somos maravillosos por lo que somos, no por lo que hagamos.

Libro: Cuando digo no, me siento culpable

Ahora os presento el libro “Cuando digo no, me siento culpable”, de Manuel J. Smith. Este es un libro que, con técnicas sencillas, nos ayuda a decir lo que pensamos y sentimos sin dejarnos manipular por el otro. Esta es la contraportada. ¡Adelante!

“Tanto en nuestra vida profesional como en la social o familiar, todos nosotros tenemos constante necesidad de relacionarnos con otras personas. Unas relaciones que a veces se convierten en una tortura: cuando sentimos que manipulan nuestra voluntad para plegarla a sus proyectos… y, aun sabiéndolo, somos incapaces de negarnos. A partir de técnicas conductistas, Cuando digo no, me siento culpable ofrece un método fácil y de excelentes resultados para afirmar los propios derechos y aspiraciones sin necesidad de manipular los ajenos, y sin tener las frustrantes reacciones defensivas que, a veces con incomodidad, experimentamos”.

(Smith, M.J. (2011). Cuando digo no, me siento culpable. Barcelona: Debols!llo Clave).

¿Te quieres? ¿Te aceptas? ¿Te valoras?

¿Cuántas veces hemos oído desde pequeñitos a nuestros padres decirnos “Piensa en los demás”, “Comparte”, “No seas egoísta”…? Hemos crecido pensando que los demás eran siempre más importantes que nosotros y hemos actuado en consecuencia, para que nos dijeran “¡qué buena persona eres!” en vez de “¡qué egoísta eres!”.

Sin embargo, el darte a los demás, el amar a los demás, tiene mucho que ver con cómo te quieres a ti mismo, cómo reconoces lo que vales. Lo verás claramente con el siguiente ejemplo: Imagina que viene un amigo o amiga y te pide una herramienta para arreglar algo, o un paraguas porque empieza a llover, etc. Vas al armario y se lo dejas, porque sabes que lo tienes. Ahora imagina que viene a pedirte un collar de diamantes, para una fiesta, o que le dejes 30.000 euros para unos pagos que tiene que hacer. Por mucho que quieras ayudar a tu amigo/a, difícilmente puedes darle algo que no tienes. De la misma manera, si no te quieres a ti mismo/a, si no te crees valioso/a, ¿qué valor puede tener el amor que das? Tampoco podrías recibir amor porque nadie da amor a quien no se ama a sí mismo, ya que los demás aprenden a tratarte viendo cómo te tratas a ti mismo. Es por ello que hay que empezar por amarse a uno mismo, aceptarse, valorarse, para poder dar, darse a los demás.

Otra idea importante es que no debes confundir tu valor como la persona única en el mundo que eres, con tu comportamiento o con el comportamiento que los demás tienen contigo. Tu valía no depende de lo que los demás piensen. Tú eres quien decide lo que tú vales, y no necesitas que los demás te lo digan, te apoyen o te refuercen. Así, si no obtienes ese refuerzo, tu autoestima no se verá afectada.

Algo a tener en cuenta es que si nos aceptamos como somos, con nuestras virtudes y nuestros errores, no quiere decir que debamos aprobar todo lo que somos. La aceptación es el primer paso para cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos. Y al igual que cuando tenemos que corregir a otras personas no queremos hacerles daño, deberíamos actuar igual con nosotros mismos y tratarnos con respeto y amor.

Por último, tened cuidado con rechazar los elogios que recibáis de vuestras habilidades, vuestros talentos, diciendo que no es nada, que es gracias a mi marido, mi mujer, mi amigo, etc. El aceptar los cumplidos forma parte importante del valorarnos y querernos. Puedes contestar con un “gracias” y aceptar ese refuerzo porque ¡te lo mereces!

Libro: El Camino de las Lágrimas

El libro que quiero compartiros ahora es: “El Camino de las Lágrimas”, de Jorge Bucay. Es un libro maravilloso y sencillo que nos ayuda a entender qué está pasando en nuestro interior cuando tenemos una pérdida, ya sea por muerte de un ser querido, por separación o divorcio, por pérdida de trabajo o cualquier cambio importante en nuestras vidas. Aunque son etapas difíciles, quiero aseguraros que se sale de ellas. El camino y la salida es mejor si lo haces acompañado o acompañada de un terapeuta. Esta es la contraportada de esta edición. ¡Espero que os ayude!

“La autodependencia, el amor, el dolor y la felicidad son los cuatro caminos que, según Jorge Bucay, conducen a la plenitud del ser humano, cuatro trayectos que cada uno ha de recorrer desde su experiencia personal y a su propio ritmo. El Camino de las Lágrimas es el más duro de los caminos, el del duelo y las pérdidas, pero es imprescindible porque no podremos seguir rumbo si no dejamos atrás lo que ya no está con nosotros.”

(Bucay, J. (2003). El Camino de las Lágrimas. Barcelona: Debols!llo).

Ser capaz de conseguir lo que quieras.

A veces, queremos hacer muchas cosas y nos damos cuenta que ha terminado el día y no hemos hecho ni la tercera parte de lo que queríamos hacer. Quizás se trata de objetivos en el trabajo, de estudiar para un examen, tareas a hacer en casa, o búsqueda de trabajo, por ejemplo. Empezamos a pensar que hemos perdido el tiempo, o que quizás necesitamos un día de 30 horas en vez de 24. ¿Qué nos ha pasado? Le damos vueltas, nos preocupamos, nos agobiamos y acabamos culpabilizándonos por no haber hecho todo. Y así un día tras otro.

La preocupación nos hace sentir mal y nos paraliza. En vez de “pre-ocuparnos”, podemos “ocuparnos” de lo que queremos hacer. ¿Pero cómo? Aquí tienes algunas ideas:

– Puedes empezar por averiguar cuál es tu meta, tu propósito. Piensa en lo que quieres hacer, no en lo que no quieres hacer. Piensa en lo que harás, en vez de fumar, enfadarte, quejarte, agobiarte…

– Examina tus objetivos. ¿Son demasiado amplios? ¿Demasiado grandes? ¿Demasiado inalcanzables? Es mejor empezar por objetivos fáciles y asequibles a corto plazo. El conseguirlos nos animará a seguir adelante con el resto.

– Crea un plan. ¿Qué harás? ¿Cuándo lo harás? ¿Cómo lo harás? Es importante que concretes. No es lo mismo decir “Quiero aprobar el examen” que decir “voy a estudiar de lunes a viernes desde las siete hasta las once y los sábados, todo el día”. Y responsabilízate de cumplir ese plan.

– Párate a pensar qué te está paralizando. Puede que si lo miras desde otra perspectiva, se vea mejor, más claro. Si te agobia el tener que atravesar un bosque muy grande, céntrate en el primer árbol, luego el segundo, luego el siguiente. Y así hasta que descubras que lo has atravesado casi sin darte cuenta.

– No te boicotees a ti mismo. No pongas excusas para no hacer nada o te conformes con decir “lo he intentado”. Tienes los recursos necesarios para conseguir lo que te propongas. Si quieres hacerlo, hazlo, no lo intentes.

Y si en alguna etapa del camino fracasas, no lo tomes como algo definitivo. Busca que puedes aprender de la situación, examina tu plan por si puedes mejorar algo y vuelve a “ocuparte” para conseguir tus objetivos, tu meta

Libro: Usted puede sanar su vida

Comparto con vosotros otro excelente libro: “Usted puede sanar su vida”. Su autora es Louise L. Hay. Es una mujer llena de fuerza y de energía positiva. En este libro nos muestra las pautas que puedes seguir tú mismo/a para cambiar la realidad de tu vida que no te gusta y conseguir tus objetivos. Esta es la contraportada. ¡Seguro que os gusta!

“El mensaje de Louise L. Hay es muy sencillo: la clave para determinar nuestro futuro se encuentra en nuestra mente, en lo que pensamos de nosotros. Cuando creamos paz, armonía y equilibrio en nuestras mentes, los encontramos en nuestras vidas. A partir de estos principios, la autora nos sugiere una forma de vivir que tendrá como resultado una mayor autoestima, una convivencia en paz con nosotros mismos y los demás y la posibilidad de conseguir lo que queremos para nuestras vidas. También nos ofrece una herramienta para luchar contra las enfermedades que nacen de los estados anímicos, con una lista de probables causas y la actitud mental adecuada para combatirlas. Una obra concebida como una vivencia cercana y personal con la autora, que comparte su propia experiencia vital para mostrarnos cómo es posible cambiar nuestras vidas”.

(Hay, L.L. (1989). Usted Puede Sanar su Vida. Barcelona: Ediciones Urano).

Libro: Tus Zonas Erróneas

Recomiendo este libro de Wayne W. Dyer a todo aquel que quiera acercarse por primera vez a un libro de autoayuda. Tiene palabras muy sencillas y cada capítulo está escrito como si fuera una sesión de psicoterapia. Te ayuda a reflexionar con ejemplos muy claros. Os adelanto la contraportada del libro. ¡Disfrutadlo!

“¿Tienes a veces la sensación de estar desbordado por la existencia? ¿Paralizado por compromisos –afectivos, laborales…- que ya no te satisfacen? ¿Dominado por complejos de culpa o inseguridad? No proyectes tu insatisfacción en otros, la causa está en ti, en las zonas erróneas de tu personalidad, que te bloquean e impiden que te realices. Esta obra, quizá la más leída y respetada de toda la literatura de autoayuda, muestra dónde se encuentran, qué significan y cómo superarlas. Todo ello contado con la amenidad y sencillez de quien sabe que puede cooperar en la mejora de la vida de los otros”.

(Dyer, W.W. (2009). Tus Zonas Erróneas. Barcelona: Debolsillo).